viernes, febrero 02, 2024

Día Mundial de los Humedales, 2 de febrero

 

La rica biodiversidad de los humedales ayuda a sustentar la calidad de vida de las personas en todo el mundo. FOTO:Candy1812/Adobe Stock


Los humedales y las personas, una vida entrelazada

 Los humedales son ecosistemas en los que el agua es el principal factor que controla el entorno y la vida vegetal y animal asociada al mismo. Una definición amplia de humedales incluye los ecosistemas de agua dulce, los marinos y los costeros, como los lagos y ríos, los acuíferos subterráneos, los pantanos y marismas, los pastizales húmedos, las turberas, los oasis, los estuarios, los deltas y las marismas, los manglares y otras zonas costeras, los arrecifes de coral y todos los lugares creados por el hombre, como los estanques de peces, los arrozales, los embalses y las salinas.

Representan uno de los ecosistemas más valiosos de la Tierra, indispensables para los seres humanos y la naturaleza por los beneficios y servicios que proporcionan.

A pesar de que sólo cubren alrededor de 6% de la superficie terrestre, son el hábitat del 40% de todas las especies de plantas y animales.

Su diversidad biológica es crucial para la salud humana, el suministro de alimentos, el transporte y las actividades económicas que generan empleo, como la pesca y el turismo.

Los humedales son vitales para los seres humanos, para otros ecosistemas y para nuestro clima, proporcionando servicios ecosistémicos esenciales como la regulación del agua, incluyendo el control de las inundaciones y la purificación del agua.

Más de 1000 millones de personas (una octava parte de la población terrestre) que viven en zonas rurales y urbanas de todo el mundo dependen de los humedales como medio de subsistencia.

Ilustración de la Tierra con fotografías de humedales y una mano tendida hacia un colibrí


Los humedales y el bienestar humano

El tema para este Día Internacional de los Humedales se titula "Los humedales y el bienestar humano" con el fin de dar a conocer cómo aspectos como la salud física, mental y ambiental, entre muchos otros, están ligados a la salud de los humedales del mundo.




¿Por qué están en peligro?

A pesar de estos grandes beneficios, los humedales son unos de los ecosistemas que sufren mayor deterioro, pérdida y degradación, y se prevé que esta tendencia negativa continúe como consecuencia del rápido crecimiento de la población, la producción y el consumo insostenible, el desarrollo tecnológico y el cambio climático.

Con una pérdida del 35% a nivel mundial en los últimos 50 años, los humedales son nuestro ecosistema más amenazado, desapareciendo tres veces más rápido que los bosques.

Entre las actividades humanas que provocan la pérdida de humedales están el drenaje y relleno para usarlos para agricultura y construcción, la contaminación, la pesca excesiva y la sobreexplotación de recursos, las especies invasoras y el cambio climático.

Este círculo vicioso de desaparición de humedales, medios de sustento amenazados y agudización de la pobreza es el resultado de una forma de pensar que, de forma errónea, ve los humedales como meros terrenos baldíos en lugar de considerarlos fuentes de vida, empleos, ingresos y servicios ecosistémicos esenciales. Uno de los retos clave pasa por cambiar la mentalidad de la gente y alentar a los gobiernos y a las comunidades a valorar y priorizar los humedales.

¿Sabías que...?

Alrededor de 1 de cada 8 personas se ganan la vida en los humedales desde diferentes perspectivas, ya que proporcionan alimentos, suministro de agua, transporte y recreación.

Las investigaciones demuestran que los paisajes de humedales influyen positivamente en el bienestar mental.

A lo largo de las costas, los humedales protegen al 60 % de la humanidad contra mareas de tempestad, huracanes y tsunamis.


Las cuidadoras del lago Tititaca:



Resolución A/RES/75/317:


Fuente: ONU

viernes, enero 26, 2024

Día Internacional de la Energía Limpia - 26 de enero

 


| FOTO:Raphael Pouget/UNICEF

Energía limpia para todos...

La energía afronta un doble desafío: no dejar a nadie atrás y proteger el Planeta. Y para conseguirlo, la energía limpia es clave.

En un mundo en lucha contra el cambio climático, la energía limpia reduce emisiones y tiene la capacidad de distribuir electricidad en aquellas comunidades que carecen de acceso a fuentes de energía confiables. Y es que en la actualidad 675 millones de personas viven en la más absoluta oscuridad; 4 de cada 5 se encuentran en el África subsahariana.

La conexión entre energía limpia, desarrollo socioeconómico y sostenibilidad ambiental es crucial para abordar los problemas a los que se enfrentan las comunidades vulnerables en todo el mundo.

Por ejemplo, en las poblaciones sin acceso a energía limpia, la falta de seguridad de suministro energético obstaculiza la educación, la atención médica y las oportunidades económicas, y muchas de estas regiones en desarrollo todavía dependen en gran medida de combustibles fósiles contaminantes para su vida diaria, lo que perpetúa la pobreza. Si las tendencias actuales continúan, en 2030 una de cada cuatro personas seguirá utilizando sistemas de cocina inseguros, insalubres e ineficientes, como la quema de leña o estiércol.

Aunque esta situación ha ido mejorando, el mundo no va por buen camino para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, que pretende garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos de aquí a 2030. La Asamblea General llevará a cabo un balance mundial sobre el ODS 7 en abril de 2024 para evaluar el progreso y recomendar soluciones.

… y para nuestro Planeta

Pero el adoptar energías limpias también es crítico en la lucha contra el cambio climático.

Una gran cantidad de los gases de efecto invernadero que cubren la Tierra y atrapan el calor del Sol se generan debido a la producción de energía, mediante la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) con el objetivo de generar electricidad y calor.

La ciencia es clara: si queremos limitar el cambio climático, debemos evitar depender tanto de los combustibles fósiles e invertir más en fuentes de energía alternativas que sean limpias, accesibles, asequibles económicamente, sostenibles y confiables. Las fuentes de energías renovables, que se encuentran en abundancia en nuestro entorno, ya sean aportadas por el Sol, el viento, el agua, los residuos o el mismo calor de la Tierra, son renovadas por la propia naturaleza y emiten pocos (o ninguno) contaminantes o gases de efecto invernadero en el aire.
 

Contexto

La Asamblea General declaró el Día Internacional de la Energía Limpia el 26 de enero (resolución A/77/327) con el fin de concienciar y movilizar hacia una transición justa e inclusiva hacia la energía limpia en beneficio de las personas y el planeta.

El 26 de enero es también la fecha de fundación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), un organismo intergubernamental mundial creado en 2009 para apoyar a los países en sus transiciones energéticas, servir como plataforma para la cooperación internacional y proporcionar datos y análisis sobre tecnologías de energía limpia. innovación, políticas, finanzas e inversión.

¿Sabías que...?

Los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) generan casi el 90% de todas las emisiones de dióxido de carbono.

Según los científicos, para evitar los impactos más negativos del cambio climático, es necesario reducir las emisiones a casi la mitad en 2030 y alcanzar las cero emisiones netas en el año 2050.

Los combustibles fósiles siguen liderando la mayor parte de la producción energética, aunque las fuentes de energía más limpias, tales como la energía eólica, solar, geotérmica, hidroeléctrica van ganando terreno. Cerca del 29% de la electricidad proviene actualmente de fuentes de energía renovables.



Resolución A/RES/77/327:



Fuente: ONU


miércoles, enero 24, 2024

Día Internacional de la Educación - 24 de enero

 

Según la UNESCO, en la actualidad, 250 millones de niños y adolescentes están sin escolarizar y 763 millones de adultos son analfabetos. | FOTO:© UNESCO/Emily Pinna

Aprender para una paz duradera

El aprendizaje para la paz debe ser transformador y contribuir a dotar a los estudiantes de los conocimientos, valores, actitudes, competencias y comportamientos necesarios para convertirse en agentes de paz en sus propias comunidades. Los cimientos de las sociedades más pacíficas, justas y sostenibles se sientan a través de la educación, una fuerza que impregna todas las facetas de nuestra vida cotidiana y nuestras perspectivas generales. Frente a la escalada del cambio climático, la erosión democrática, las desigualdades persistentes, la creciente discriminación, los discuros de odio, la violencia y los conflictos en el mundo, la educación emerge como una poderosa herramienta para abordar y prevenir estos retos en el futuro. Además, cuando se configura y aplica eficazmente, la educación es una inversión a largo plazo con rendimientos al alza.

Un compromiso activo con la paz es hoy más urgente que nunca y la educación es fundamental en este empeño.

Más información en la página del Día de la UNESCO y en la nota conceptual.



Día Internacional de la Educación: Aprender para una paz duradera

24 de enero de 2024, de las 10 a las 13 horas
Lugar: Salón del ECOSOC, sede de la ONU, en Nueva York (Estados Unidos)
Tipo: Cat III, conferencia no gubernamental
Evento: presencial
Contacto: elisabetta.caporaso


 

 Antecedentes

La educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero Día Internacional de la Educación, en celebración del papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo.

La educación es un derecho humano

El derecho a la educación está consagrado en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La declaración exige la educación primaria gratuita y obligatoria. La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada en 1989, va más allá al estipular que los países deberán hacer que la educación superior sea accesible para todos.

La educación es clave para el desarrollo sostenible

Cuando se adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional reconoció que la educación es esencial para el éxito de sus 17 objetivos. El Objetivo número 4 de Desarrollo Sostenible tiene, concretamente, como objetivo “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” para el año 2030.

Los desafíos para lograr la educación universal

La educación ofrece a los niños y las niñas una oportunidad de salir de la pobreza y un camino para alcanzar un futuro prometedor. Sin embargo, 244 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni tienen los conocimientos básicos de matemáticas; menos del 40 por ciento de las niñas del África Subsahariana completan los estudios de secundaria de ciclo inferior y unos 4 millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela. El derecho a la educación de estas personas se ve afectado y eso es inaceptable.

Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.

Resolución A/RES/73/25:



Fuente: ONU